Antes de los años sesenta las teorías del apego definían este en mayor medida como tener las necesidades fisiológicas cubiertas. De tal forma que con que una madre alimentara a su hijo y le proporcionar unos cuidados básicos sería suficiente para conseguir el vínculo afectivo.
A partir de los años sesenta y gracias a John Bowlby el apego pasa a otro plano, en el que además de cubrir las necesidades básicas, es necesario que el bebe se sienta protegido y seguro por parte de sus progenitores. De esta forma el bebe mostrara conductas como sonreír, llorar etc. destinadas a fortalecer el vínculo de apego en los padres.
Mary Ainsworth gracias a sus trabajos en orfanatos en Uganda, describe años después como el apego, es necesario para que el bebé vaya explorando cada vez su entrono con mas seguridad y de forma progresiva. También describe tres categorías de apego, seguro: el niño llora poco y explora el entono, inseguro: el bebé llora mucho incluso estando en brazos de la figura de apego y ambivalente: muestra conductas erráticas de apego o no las muestra.
Las últimas teorías nos hablan de que pocos minutos después del nacimiento los niveles de la hormona oxitocina tanto en la madre como en el niño son elevados y que si se les permite estar juntos estos niveles aumentaran más fortaleciendo el apego en ambos.
Desde las recientes teorías en etología animal (Bateson)nos hablan de que la cría monitoriza a los progenitores y de alguna manera recibe retroalimentación de hasta donde puede exigir, pidiendo a estos en función de lo que le puedan dar.
Recientemente a través de las constelaciones familiares recibimos el concepto de “movimiento interrumpido” para describir como cuando por un accidente, enfermedad o, separación, uno de los progenitores o ambos dejan de estar disponibles para el bebe, traduciéndose en la mayoría de casos en problemas de adaptación en la edad adulta.
El apego es necesario para formar vínculos afectivos seguros y duraderos y poder explorar así el entorno progresivamente. Afianza al bebé y le calma, ofreciéndole protección y afecto. También es conveniente para dar un buen apego que el cuidador este cuidado, es decir que nosotros los padres, seamos capaces de tener consciencia de cómo nos encontramos para dar lo mejor de nosotros a nuestros hijos.
Sabiendo de la importancia de un apego seguro para la calidad de nuestro desarrollo adulto, es necesario dar amor, de todas las formas que conocemos: con la mirada , las carias, los abrazos ,los arrullos …. cuidar , compartir y, sentir recíprocamente con el otro, por nuestro bien como seres humanos y por la mejora del tipo de sociedad en la que queremos vivir.
Sergio Navazo Algora
Psicólogo – Terapeuta






